Ni humana, ni animal, ni vegetal

La vegetariana de Han Kang

Editorial Räta Books

240 páginas

Traducción de Sunme Yoon


Este libro no es lo que esperaba. Me explico:


Había oído hablar mucho de La vegetariana y, por su título, me había formado la idea de que este libro sería algo así como un alegato a favor de la dieta vegetariana en una especie de ensayo literario de los que están tan de moda. Pero me equivoqué. Lo de Han Kang es una ficción que lleva la realidad mucho más allá, hasta el mundo de los sueños.


La historia me enganchó desde el minuto uno.


El libro se divide en tres partes que se caracterizan porque cada una de ellas tiene un narrador distinto, tres personajes que nos hablan de Yeonghye: una mujer ni alta ni baja, ni guapa ni fea, ni lista ni tonta; una mujer que no destaca por nada en particular (según nos cuenta su marido en la primera página), hasta que un día, de repente, se hace testarudamente vegetariana.


Lo singular del caso reside en que esta decisión no radica en unas creencias firmes o en una defensa de los derechos de los animales, sino en las pesadillas que asaltan a nuestra protagonista. Una protagonista, por cierto, de la que sabemos muy poco y que solo podemos vislumbrar a través de su marido, su cuñado y su hermana, pues ella nunca nos habla. Una mujer sin voz, un cuerpo en tercera persona.


Los tres narradores son tan dignos de observación como la misma Yeonghye: primero está su marido, un hombre que admite que se casó con ella porque era fácil, simple, y obediente. Un hombre que no sabe manejar la situación de su esposa, y que pasa el día envidiando a los demás cualquier cosa que él no tiene. Luego saltamos a hombros del cuñado, un artista que visto desde fuera (desde la perspectiva del marido, concretamente) tiene la vida perfecta, pero nada más lejos. Seguramente es el narrador que más ha captado mi atención, pues se obsesiona con la protagonista de forma enfermiza, y no digo más, para no estropear el argumento. Finalmente, como en una montaña rusa que llega a su fin, durante la última parte lleva la batuta, como hace siempre con todo, la hermana de Yeonghye; una mujer que tiene que tener el control de su vida, aunque esta, en ciertos momentos, sea un caos.


No quiero desvelar mucho más sobre La vegetariana, más que decir que es una lectura de esas que, quizás sin acabar de entender, te remueve por dentro durante semanas, meses incluso, aunque ya hayas cerrado la última página de su edición - preciosa y cuidadísima, eso sí.

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