Mi primer Eugenides

Las vírgenes suicidas de Jeffrey Eugenides

Editorial Círculo de Lectores

278 páginas

Traducción de Roser Berdagué


Las vírgenes suicidas es quizás uno de los libros que más tiempo llevaba en mi lista de pendientes. Era un libro que siempre me había llamado la atención, y aunque nunca había leído a Eugenides antes, otro libro suyo, Middlesex, también forma parte de esa larga lista que me hace sentir culpable por no poder abarcar, no ya todos los libros existentes, sino todos los que me interesan.


Diré, para empezar, que acabé este libro con un sentimiento ambivalente. Eugenides no me decepcionó en absoluto, pero su libro sí. ¿Cómo puede ser eso? Ni yo misma acabo de tenerlo muy claro, pero voy a intentar explicarme: quizás lo que quiera decir es que, si solo nos fijamos en la forma y no en el contenido (que es totalmente el contrario de lo que hacemos cuando leemos un bestseller), le daría un excelente a este libro. Eugenides consigue traspasar el papel mediante un narrador en primera persona al que, a pesar de no saber absolutamente nada sobre su persona (¡ni tan solo su nombre!), acabamos conociendo perfectamente a través de cómo le va modelando lo que pasa a su alrededor.


Pero - y no nos engañemos, siempre hay un pero -, el contenido, que también es importante, es lo que me desilusionó. Con ello no quiero decir que la historia no sea buena, simplemente que no es lo que yo esperaba. Aunque supongo que eso es lo que pasa cuando un libro nos genera tantas expectativas, ¿no? que - casi siempre -, nos acaba decepcionando.


Desde mi punto de vista, el problema es que la narración es muy potente al principio; antes de empezar el libro, el/la lectorx ya sabe cómo acabará la historia, lo cual tiene pros y contras. Inicialmente, unx lee porque lo que se cuenta es interesante, descubre un nuevo mundo, y una familia bastante particular. Pero hacia la mitad del libro, el argumento se vuelve repetitivo y algo cansino. Es hastiante esperar a que pase algo que uno sabe que va a pasar y, cuando por fin pasa, da la sensación de que el momento de "clímax" de la historia no está a la altura de lo que uno había estado aguardando durante tantas páginas.


Me recordó, en parte, a Lolita. De nuevo, me explico: con el libro de Nabokov me pasó lo mismo, en el sentido de que al principio la historia me enganchó, no solo por su forma, pues la prosa de Nabokov me cautivó desde el primer minuto, sino también por su aberrante historia. Pero una vez llegados al nudo de la narración, ésta se volvió aburrida y redundante, y el final me dejó bastante fría.


Puedo decir que tanto Lolita, como Las vírgenes suicidas, a mi modo de ver, se aguantan gracias a la magnífica forma de escribir de sus autores - y no es que pretenda comparar el estilo de Eugenides con el de Nabokov -, lo cual pensado fríamente, no sé si es bueno o malo: puestos a elegir, ¿qué es mejor: una buena historia mal escrita, o una prosa excelente con una narración floja?