Había una vez, un lugar parecido a Macondo

Cuando venga el rey, de Luis Carlos Castañeda

Editorial independiente

302 páginas


"Desde que Dionisio O'Daly oyó el griterío de las gaviotas sintió la cercanía de la muerte. Revoloteaban histéricas sobre las pequeñas embarcaciones del puerto, anunciando al aire estancado de la bahía la presencia de un cuerpo sin vida"


Nada más abrir este libro, ya en la primera frase, la que cito aquí arriba, no pude evitar recordar a uno de mis autores favoritos: Gabriel García Márquez. Y creo que no falló mi instinto, pues fui encontrando reminiscencias del gran autor colombiano a lo largo de todo el libro en distintos aspectos, pues la obra de Castañeda está protagonizada por personajes agridulces, torturados por amores imposibles, convenciones sociales anticuadas y fatalidades del destino.


Uno de los protagonistas es un alma romántica, un poeta enamorado de una mujer de una clase social superior con la que no puede casarse; el otro es un doctor con un lado oscuro que comparte con el primero (a parte del objeto de amor), una afición por el ajedrez. ¿No os lleva toda esta trama a pensar, inevitablemente, en El amor en tiempos del cólera? Para bien o para mal, durante mi lectura no pude desprenderme de esta constante comparativa. Y es que a parte de lo que ya he comentado, también me recordaron a las obras de Gabo la isla "semi-caribeña" donde se sitúa la acción, el realismo mágico que tiñe varias escenas de la novela, la ambientación a finales del siglo XIX, con las novedades tecnológicas que esta era implica, y algunos otros detalles.


Y aunque las comparaciones por lo general son odiosas, tengo que decir que la prosa de Castañeda ha estado a la altura. Aunque al principio me costó entrar en la historia (como me ha pasado anteriormente con varias obras de García Márquez, lo confieso), una vez entré en ese mundo - cuyo nombre, si mal no recuerdo, permanece en el anonimato -, ya no pude escapar de él hasta haber leído la última página. Y a pesar de que quizás algunos aspectos han quedado poco desarrollados desde mi punto de vista, aún hoy, un par de días después de haberlo leído, me encuentro a menudo pensando en sus personajes. Porque si una cosa tiene este libro, son personajes potentes. Todos y cada uno de ellos son creíbles, únicos y distintivos, y los he acabado conociendo, creo, profundamente.


En realidad, acabo de decir que "todos y cada uno" de los personajes son potentes. Y nada más escribirlo, me he dado cuenta de que eso no es verdad. Si tengo que hacerle una crítica a esta historia sería precisamente que Carolina, la "marquesita" que enciende pasiones imposibles, es un personaje bastante llano, que permanece constantemente aislada detrás de su cara bonita, y a la que no llegamos a conocer. Se nos ofrecen pinceladas de su carácter, de su vida, pero no nos adentramos en ella como sí lo hacemos con los dos protagonistas masculinos, o incluso con Rosarito, que no deja de ser un personaje secundario, y con la que he conectado más que con la primera.


Finalmente, decir que es una historia con muchos frentes abiertos que quedan bien salvados y resueltos, aunque, como ya he comentado, ha faltado algo de concreción en algunos misterios (¿por qué está la isla a la deriva, por ejemplo?), aunque entiendo que quizás es una omisión buscada, amparada por el realismo mágico que flota a lo largo de la obra. Con todo, es una lectura agradable y amena, y si os pasa como a mí, y os cuesta un poco entrar en la historia, os recomiendo perseverar porque ¡vale la pena!