Celie, o los personajes inolvidables

El color púrpura de Alice Walker

Traducción de Ana Mª de la Fuente

Plaza & Janes

246 páginas


"Hablo mucho sola, delante del espejo. Celie, me digo, en tu caso la felicidad fue un camelo. Y es que, como nunca la conociste, creías que ya te tocaba y que iba a durar. Hasta pensabas que los árboles estaban contigo. Y la Tierra. Y las estrellas. Pero, mírate ahora."


Tierna y a la vez cruda, sencilla pero no simple, profunda sin ser por ello presuntuosa. El color púrpura es un clásico de esos que tenía pendiente desde hacía mucho, de esos que sabía que me gustaría, pero que no encontraba la ocasión para empezar. Y qué mejor momento para ponerse al día con todos estos libros postergados sine die que durante el confinamiento de dos meses que nos ha caído recientemente encima, ¿no?


Cuando aún no lo había terminado, ya sabía que este es uno de esos libros que me acompañará para toda mi vida -lo cual es, en definitiva, lo que creo que deben conseguir los clásicos-. Sobretodo creo que lo hará Celie, su protagonista: una mujer negra del sur rural de los Estados Unidos, en el período de entre guerras, que nos cuenta su vida a través de las cartas que escribe -primero a Dios, luego a su hermana Nettie-. A pesar de que quizás en un tiempo no recuerde su nombre, su personalidad no me va a resultar fácil de olvidar (ni tampoco voy a hacer un esfuerzo para conseguirlo, la verdad).


A pesar de que es un libro lleno de tragedias y episodios que podrían hundir la vida de cualquiera, no está narrado de forma victimista y lastimera, sino con la entereza de quien cree firmemente que los males de la existencia son pasajeros, y que lo verdaderamente importante llegará después de la muerte. Aunque en este aspecto, no puedo eludir decir que hay una evolución en la protagonista que, como muchos creyentes, supongo, duda de su fe al ver que su Dios (¿un hombre blanco?) permite tanto sufrimiento.


Gracias al formato epistolar de la obra, Alice Walker consigue convertirla en una lectura ágil, amena y para nada melodramática. Nada más empezar a leer, nos enteramos de que Celie, siendo aún una joven adolescente, está embarazada de su padre, que abusa habitualmente de ella. A lo largo de estas doscientas cincuenta páginas (que a mi se me han hecho terriblemente cortas, pero que son la duración precisa que necesita esta historia), seguimos a la protagonista mientras va superando los obstáculos que aparecen en su vida uno tras otro.


No es hasta que se convierte en una mujer adulta que la vida (o el karma, que diríamos ahora) empieza a traerle algún motivo de felicidad: amor, independencia económica, y la posibilidad de reunirse con su hermana y los hijos que creía perdidos ya para siempre. Ah, y casi olvido mencionarlo: el amor le llega a Celie de la mano de otra mujer, y lo que podría ser otra gran tragedia en su vida (no debemos olvidar que estamos hablando de dos mujeres negras en el sur de Estados Unidos alrededor de los años 30 del siglo pasado) es tratado, como todo en este libro, con naturalidad y fluidez; sin demasiado detalle, siempre guardando algo de intimidad, y por ello, a mi parecer, de forma más verídica.


A parte de Celie, la autora consigue que todos los personajes de la historia cobren vida, y lo hace, no solamente a través de descripciones sino, como lo hacen los buenos escritores, a través de sus acciones. Así, Walker nos cuenta lo que Mr. _______ (así llama Celie durante todo el libro al que será su marido) le dice a ella, pero también como se lo dice, y qué hace inmediatamente después, o antes. Y eso marca la diferencia entre un libro correcto, de esos que a los dos días ya has archivado, y un imprescindible.


No desvelaré mucho más sobre lo que pasa en la historia, porque no estoy aquí para hacer spoilers (a pesar de que ya he hecho alguno); solamente decir que con este libro, Alice Walker fue la primera mujer negra en ganar el premio Pulitzer de ficción en 1983. Y añadir, también, que El color púrpura ha sido tanto censurado -por tratar la violencia, la sexualidad y la homosexualidad demasiado abiertamente-, como criticado por los "estereotipos" de hombre negro que retrata. Evidentemente, yo tanto en la censura como en la crítica estoy en desacuerdo, pero mi opinión en este tema daría para un post entero de más, así que de momento me la guardo para mi.


Como siempre, mejor que lo leáis, ¡y lo juzguéis por vosotrxs mismxs!